Javier del Arco / Nutricionista

Cada vez hay más debate de cómo afrontar el inicio de curso tras las vacaciones y cómo perder esos kilos que se han cogido a lo largo de todo el verano.

Hay nuevas formas que para mí son muy agresivas y descuidan algún punto importante de una nutrición equilibrada. Los veganos renuncian a las proteínas animales, los entusiastas de la dieta cetogénica renuncian a los hidratos, por citar a las dos más usadas y que normalmente se abandonan por ser muy estrictas y, sobre todo, por tener efecto rebote cuando se abandonan por lo exigente en cuanto a determinados alimentos.

 

Ahora eso sí, todas coinciden en una cosa, dejar de lado el azúcar que está presente curiosamente en salsas que propone la dieta cetogénica y en las hamburguesas vegetarianas que propone la dieta vegana, por poner algún ejemplo.

Yo, sinceramente, no creo en los extremos, creo que la nutrición debe y tiene que ser equilibrada y después del verano que siempre nos descuidamos, pasar de una nutrición con más hidratos, más alcohol y más azúcar, a una nutrición tan exigente, no solo es complicado para nuestro organismo sino también para nuestra cabeza; a veces hay que hacer las cosas más progresivamente, ponerte en manos de un profesional en dieta y ejercicio físico porque no todo el mundo puede llevar esas nutriciones correctamente sin que su organismo sufra precariedad.

Retomando el tema del azúcar, en el que todos coincidimos que es el veneno del siglo XX, numerosos estudios científicos avalan que dejar de tomarla o bajar su ingesta produce en poco tiempo numerosos beneficios como presión arterial más baja, niveles más saludables de grasa e insulina y mejores digestiones.

Vamos a hablar de cómo reacciona nuestro organismo cuando dejamos totalmente el azúcar. Los tres primeros días son los más complicados, hasta podemos soñar con alimentos ricos en azúcar ya que nuestro cuerpo crea una pequeña dependencia, sobre todo si eres de los que desayunas con bollería industrial o terminas las cenas con algo rico en azúcar refinado. Cada día que pasa de esas tres jornadas baja esa dependencia y piensas menos en el azúcar y en seguida empiezan los beneficios, la insulina, la hormona que regula la glucosa, baja de ese pico tan alto para volverse estable. La adrenalina aumentará y te ayudará a descomponer el azúcar o glucógeno almacenado en el cuerpo y se liberará el torrente sanguíneo con más fluidez.

En los 3 o 5 días siguientes, dependiendo de cada persona, tu hígado producirá cetonas a partir de la grasa ya que no hay azúcar ni prácticamente glucosa en el cuerpo, como resultado empezarás a utilizar la grasa corporal como fuente de energía y tus niveles de grasa corporal bajarán.

Lo que sí os animo es a cuidaros y tener una nutrición variada y equilibrada, no abusar de los carbohidratos, si se utilizan con mucha frecuencia que sean carbohidratos complejos (presentes en verduras con almidón, cereales integrales, pan integral y arroz integral) y por último os recomiendo que visitéis a un profesional de la nutrición que os asesore sobre estos temas y os controle.