La entrañable historia de un negocio familiar fundado en 1934

La Verdadera está ligada desde sus inicios a la Plaza de San Francisco. En este zona de la capital nació el negocio hace ochenta años y hoy, tres generaciones después, permanece en el mismo enclave. La creación de este comercio se produjo en 1934 en la calle Almenas, concretamente donde se encuentra actualmente el Colegio Oficial de Arquitectos de Jaén. Una casa humilde pero acogedora fue el lugar elegido por Juan López Aguilar, el creador y fundador de la mercería “La Verdadera”, para implantar su tienda.

Izq.: Juan López Aguilar, fundador de La Verdadera. Centro: ubicación del negocio inicial, que fue derribado en los años 80. Dcha.: trabajadores y familiares de Juan López, el fundador, en la entrada de su tienda.

Juan López empezó a muy temprana edad a dar sus primeros pasos en el mundo laboral en una mercería de la capital jiennense. De esa forma conoció el oficio, se enamoró de él y, con los años, decidió convertirse en emprendedor. “Los primeros años de este negocio eran muy distintos a lo que hay hoy en día ya que en esa época mi abuelo tenía artículos de droguería e incluso juguetes, los cuales traía en fechas especiales como el Día de Reyes”, cuenta su nieta y una de las actuales responsables, Inmaculada Villajos. Posiblemente, las necesidades de la época y el estallido de la Guerra Civil llevaron a Juan López a ofrecer una gran variedad de artículos en los primeros años de vida de “La Verdadera” para poder sacar su negocio adelante.

Juanito “El Verdadero”.- No obstante, ninguno de los obstáculos que le salían a su paso impidieron que Juanito “El Verdadero”, como le conocían todos en su barrio, lograse poco a poco afianzar su idea de negocio. Una apuesta que nació en la calle Almenas pero que con los años ha pasado por otros dos rincones de Jaén, aunque siempre dentro del entorno de la Plaza de San Francisco. Primero mudaron el negocio a la calle La Parra y hoy en día se ubica en el epicentro de la plaza, junto al Palacio Provincial. “Los cambios los hemos hecho siempre en la misma zona para mantener a la clientela. El primero se debió a que la casa era muy antigua y hubo que derruirla. Y el segundo porque el local se nos quedó pequeño ya que quisimos ampliar determinados artículos e incluir una mayor variedad del surtido. Pero a pesar de todas esas mudanzas nosotros todavía conservamos el primer contrato que firmó mi abuelo para adquirir el local en el que montó su primera tienda”, recuerda su nieta.

Izq.: anuncio de la apertura del negocio. Dcha.: foto antigua de la plaza de San Francisco, situándose en el centro el edificio donde se instaló La Verdadera.

Durante los primeros años, “La Verdadera”, debido a la mentalidad de la época, estaba comandada por hombres, una imagen totalmente contraria a la que presenta hoy en día, compuesta al completo por mujeres. Sin embargo, al igual que las necesidades han ido cambiando con los años, las mentalidades también y eso hizo que Inmaculada López Eisman, hija de Juan López, diese el paso de formar parte del negocio familiar.

Juan tuvo siete hijos, seis de ellos estudiaron y se buscaron un futuro lejos de la mercería, y tan solo la pequeña, Inmaculada, decidió apostar por “La Verdadera”. Ella llegó al mostrador a la edad de 18 años y desde ese momento empezó a empaparse de todo lo que le rodeaba y de los conocimientos que su padre le transmitía. “No todas las mujeres de su época en aquellos años daban el paso de trabajar y ser independientes, y eso se lo dio mi abuela porque ella les dijo a cada una de sus hijas que ninguna se iba a casar sin antes haber estudiado y tener un puesto de trabajo. Algo atípico en aquellos años”, relata Inmaculada Villejos, tercera generación del negocio.

Izq.: noticia en el Diario de Jaén de la demolición del negocio en 1986. Dcha.: escaparate de la mercería actual.

Un comercio con alma.- Y al igual que el relevo entre Juan y su hija se produjo de forma “natural y sencilla”, la llegada de las nietas a la mercería de Juanito “El Verdadero” se está produciendo de igual forma. “Para mí esto no es un negocio, para mí es algo que tiene alma porque lo hemos mamado desde la cuna, pero es algo que sentimos tanto mi hermana como yo, y, por ello, sabemos que tenemos que seguir cuidándolo y dándole mimos”, explica Inmaculada.

La última mudanza se produjo hace veinte años, en concreto en mayo del año 1999, como bien relata la nieta de Juan: “Recuerdo perfectamente el día porque mientras nosotros estábamos con los cambios en la calle estaban los niños con las tradicionales procesiones de mayo que se realizan en Jaén”. Para Inmaculada el negocio requiere “de un trabajo muy artesano” que se ha ido mejorando con el paso de los años y “un orden muy estructurado que te permita manejar y mejorar el stock que tenemos”.

Sin embargo, y a pesar de llevar ocho décadas ofreciendo el mejor servicio a los jiennenses, para las actuales responsables de “La Verdadera” su objetivo se centra en seguir mejorando y atendiendo las necesidades de sus clientes. “La esencia, los valores y la atención personalizada, algo que intentó mantener ahora con la llegada de las redes sociales, es lo que consiguió mi abuelo y seguimos manteniendo nosotras hoy en día”.

Texto: Juan Moral
Fotos: Ayer&hoy, Mercería La Verdadera