Antonio Salas Sola / Historiador del Arte y
Gestor Cultural.

El estratégico y extenso término municipal con el que cuenta el municipio de Alcaudete ha sido testigo de un proceso de evolución cultural dispersa en el territorio pero ininterrumpida en el tiempo, que permite inventariar a día de hoy numerosos yacimientos arqueológicos que van desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Remontarnos a los orígenes del actual municipio alcaudetense nos obliga a hablar de la antigua “Sosontigi”, haciendo referencia a la ocupación romana de una zona urbana de la ciudad que hoy se asienta alejada de las faldas del castillo y que verá como tras la ocupación islámica irá creciendo hacia un promontorio rocoso a cuya orografía se irá modelando a las exigencias poliorcéticas de la época. Esta supondrá un antes y un después en el proceso evolutivo del municipio, el cual comienza a aparecer en las fuentes árabes como “al-Qabdaq” (en referencia a su abundante agua y manantiales), definiendo un pequeño asentamiento situado a las laderas del cerro en torno al cual se fundó un pequeña fortaleza (“hisn”), conectada con una red de torres vigías, para la protección de los campesinos que habitaban la zona y cuya evolución a lo largo de varios siglos desembocaría en la fortaleza cuya silueta hoy corona el municipio.

De esas primitivas defensas poco queda; el proceso constructivo y evolutivo propiciado por los avatares históricos del momento va superponiendo estructuras defensivas al primitivo “hisn” que irá ganando la envergadura necesaria para proteger a la población extendida en las laderas del cerro con varios anillos defensivos y construir en la parte más elevada del mismo un alcázar de planta poligonal que aprovecha la escarpada orografía como un elemento defensivo más.

El alcázar islámico resultante de las intervenciones realizadas entre el siglo XI-XII se convertirá en el cinturón externo sobre el que se erige el actual perímetro amurallado del castillo, que tendrá como principal punto de inflexión la conquista castellana por las tropas de Fernando III en el siglo XIII, abriendo un periodo de idas y venidas hasta la entrega definitiva del Castillo a la Orden Militar de Calatrava en 1245. Arquitectónicamente el castillo, desde este instante, comienza un periodo de transformación arquitectónica que nos describe una fortaleza con dos puertas: la principal situada en el extremo Norte flanqueada por dos esbeltas torres con esquinas redondeadas que tras su paso presenta uno de los aljibes de la fortaleza; la secundaria hacia el Sureste a modo de Poterna cobijada bajo una torre popularmente conocida como Torre del Reloj desde la cual se accedía directamente a la zona de caballerizas y aljibe mayor.

El interior del castillo presenta dos niveles separados por un pasillo flanqueado por murallas internas que nos conducen al nivel superior donde se encuentran las principales edificaciones medievales afines a la Orden Militar de Calatrava: claustro, sala capitular, cuerpo de guardia, patio de armas y la imponente torre del homenaje. Desde esta son visibles estructuras conservadas del oratorio utilizado por los monjes calatravos y las estancias palaciegas resultantes de la función residencial que toma el castillo como consecuencia su cesión, a finales del siglo XIV, a la familia Fernández de Córdoba y Montemayor, Señores de Alcaudete. Tras dos siglos de apogeo, la llegada del siglo XVII desemboca en un abandono paulatino del castillo condenándolo casi al ostracismo hasta que en 1985 es nombrado Bien de Interés Cultural, comenzando a despertar poco a poco el interés sobre su conservación y rehabilitación.

Izq.: Puerta principal. Centro y dcha.: Imagen de la sala de audiencias y musealización de las caballerizas.  (Fotos: Área de Turismo, Ayuntamiento de Alcaudete)

Hoy el castillo de Alcaudete se presenta como un elemento estratégico sobre el territorio en el que se asienta, además de icono del municipio y principal hito arquitectónico. Su puesta en valor ha sido constante desde su adquisición pública en 1991 a través de una serie de intervenciones, que aunque dispersas en el tiempo, han logrado recuperar parte de su historia.

Una historia, la del castillo de Alcaudete, accesible y adaptada a las exigencias turísticas del siglo XXI que se puede conocer a través de una visita al CIOMC (Centro de Interpretación Militar de la Orden de Calatrava) que, partiendo desde el Centro de Recepción de Visitantes (CRV), recorre el perímetro externo de las murallas y los espacios internos de la fortaleza en un itinerario donde se visitan todos los espacios arquitectónicos descritos anteriormente, dotados en su totalidad de una amplia gama de recursos museográficos y didácticos que permitirán conocer con detalle la historia del castillo, su función militar, residencial y aspectos vitales de la Orden Militar de Calatrava.

El castillo de Alcaudete se erige como uno de los principales hitos arquitectónicos defensivos del territorio jienense, su esbelta torre del homenaje brilla con luz propia a la espera de nuevas intervenciones en su entorno que retornen a la vida capítulos trascendentes de la historia medieval del municipio.