Seminario arquitectónico vandelviriano en el triángulo renacentista de La Loma

Antonio Salas Sola / Historiador del Arte y Gestor Cultural.

La universalidad del arte y su extensión como patrimonio de la humanidad hacen que existan ejemplos que, aunque separados a miles de kilómetros, representan para el viajero una similitud pasmosa, no tanto su fisonomía sino por lo que representa en su conjunto. Así encontramos que Sabiote es a Úbeda y Baeza, lo que Pienza a Florencia, pequeños municipios, satélites de grandes urbes patrimoniales, que nos ayudan a comprender aún más la grandeza del renacer artístico moderno. El enfoque de alguien que se acerque a Sabiote debe girar en la más absoluta certeza de que va a encontrar una ciudad donde su conjunto histórico es espejo del “Renacimiento del Sur”, conservando como un tesoro la huella vandelviriana que completa el triángulo renacentista de la Loma.

Así, salpicadas de arte renacentista y con rancio aroma medieval, las calles sabioteñas dejan a su paso un reguero de muestras artísticas en forma de casas solariegas, palacetes, baluartes defensivos y edificaciones religiosas que no dejarán indiferente al que las visita y que desde 1972 son catalogadas como conjunto histórico-artístico nacional.

De ese extenso catálogo histórico-artístico conservado, la iglesia de San Pedro Apóstol emerge poderosa sobre la loma principal de la villa con su prominente torre-campanario. Templo emplazado sobre el lugar donde existió una modesta edificación gótica transformada en favor de una majestuosa edificación acorde al estilo renacentista desarrollado en el contexto geográfico más inmediato.

Los orígenes del actual templo se remontan al siglo XVI, en un momento en el que la población sabioteña alcanzaba la modesta cifra de 2.000 habitantes; esto unido a que su ejecución fuese administrada por el obispado jiennense y no estuviese exenta de litigios con los señores de la Villa, Francisco de los Cobos y esposa, motivó en gran medida que su construcción se dilatase en el tiempo hasta el último cuarto del siglo XVII. Hechos que se traducen en la participación de distintas generaciones de maestros canteros y arquitectos que, a pesar del tiempo, supieron mantener vivo el ideario arquitectónico vandelviriano en el diseño y fábrica del templo, entre ellos el mejor de sus discípulos, Alonso Barba, además de Juan de Madrid, Alonso de Vandelvira, Diego de Alcázar o Juan de Aranda Salazar artífice, este último, de la esbelta torre-campanario finalizada ya en tiempos del Cardenal Moscoso-Sandoval. Los trabajos realizados en el templo le confieren un aspecto externo sobrio, acentuado en sus imponentes contrafuertes en los que se puede observar el ingenio empleado en el “Arco en Rincón Desigual” para integrar el templo en la trama urbana.

Izq. y centro: La portada norte y la portada meridional de la iglesia de San Pedro Apóstol, dos de los elementos más característicos. Dcha.: Detalle de la esbelta torre de la iglesia. (Fotos: Wikimedia)

Esa mesura arquitectónica externa discrepa con el artificio de las portadas laterales que evidencian las primeras fases constructivas del templo, la norte o “Puerta del Pelotero” de un marcado estilo gótico isabelino realizada durante el obispado de Alonso Suárez de la Fuente del Sauce (1500-1520) y la otra, conocida como “Puerta del Sol”, atribuida a Diego de Alcaraz, algo posterior donde se advierte la tendencia protorrenacentista en la presencia de grutescos y superposición de órdenes encasillándola en un pueril estilo plateresco. En lo que respecta al trazado del templo se advierten modelos empleados por Andrés de Vandelvira en otros templo jiennenses; planta de salón con tres nave, a una misma altura, cubiertas con bóvedas vaídas sin decoración, a excepción de la primera, y separadas por arcos de medio punto elevados por voluminosos pilares cruciformes. En las bóvedas se evidencia las distintas etapas constructivas del templo, con una cabecera y primeros tramos puramente vandelvirianos que transitan a modelos arquitectónicos más clásicos en el resto del templo como los empleados en las bóvedas de cañón a los pies de la iglesia. En la segunda mitad del siglo XVII se proyecta la torre-campanario. Torre de caña cuadrada que se eleva hasta los treinta metros de altura, con un segundo tramo también de planta rectangular en el que se proyecta un cuerpo de campanas con vanos de medio punto sobre el que emerge un chapitel con base poligonal y remate cónico que, en su conjunto, evidencia la fábrica de Aranda Salazar en otras torres de iglesias de la Loma como la de la Asunción de Jódar y Villacarrillo.

Poco se conserva del patrimonio mueble original, aún así, la pila bautismal o el cáliz-custodia evidencia la intencionalidad artística del momento en contraposición con la muestra artística actual que, salvo contadas excepciones, representa la reinterpretación estética del arte cristiano de mediados del siglo XX, que tiene como principal artífice al admirado artista Francisco Palma Burgos y el acento de la escuela valenciana.

La iglesia de San Pedro Apóstol es la punta del iceberg de un municipio que cimienta su historia sobre una privilegiada posición geográfica. Encomienda Calatrava erigida como escudo y vigía de la ciudad de Úbeda, Sabiote se presenta al turista como un enclave necesario para conocer la verdadera trascendencia que el Renacimiento tiene en la provincia de Jaén haciendo buena esa premisa en la que puede equiparase a Pienza, pequeños conjuntos históricos que, a la sombra de ciudades patrimonio de la humanidad, se antojan necesarios conocer para conjugar en su totalidad las manifestaciones artísticas de un periodo.